Christianson y Loftus
(1991); Heuer y Reisberg (citados en Ibabe, 2000), afirman
que los testigos presenciales no retienen de manera uniforme la información
relacionada con el suceso.
Distintos estudios citados
por Ibabe
(2000), señalan
los procesos por los cuales se retiene mejor la información. Todos ellos tratan
de definir la información central frente a la periférica. Por ejemplo, para Christianson y Loftus (1991)
la información central se relaciona con lo perceptual y con el argumento, a la
vez que los detalles conectan con el foco emocional, mientras que la
información periférica, se relaciona con lo espacial y lo temporal. Por su
parte, Sanders y Chiu (1998) definen la información central como las acciones,
es decir la ejecución de conductas verbales o no verbales directamente
observables, a diferencia de los detalles que engloban las características
físicas de escenas, objetos o personas.
el tipo de información a la
que se refiere en la relación y en definición de cada uno de los aspectos; perceptual,
emocional, detalles, ejecución de conducta…etc difiere según las
investigaciones . Burke,
Heuer y Reisberg (1992); Clifford y Scott (1978); Tichner y Poulton (1975)
citados en Ibabe (2000), que los sujetos recuerdan mejor los argumentos
compuestos por acciones que los detalles relacionados con el suceso.
Ibabe,
(1998) separó las categorías: acciones, detalles, central y periférica que a su
vez originan dos factores; el tipo de contenido (acciones y detalles) y
posición de información (central y periférica), definió las acciones centrales como las conductas asociadas a las personas
centrales del suceso, las acciones
periféricas a las conductas de las personas no centrales expuestas antes o
después del suceso, los detalles
centrales a las características físicas de lugares, objetos y personas
implicados en el suceso, por último los
detalles periféricos tratándose de la información descriptiva no
relacionada con el suceso. Realizó un estudio (Ibabe, 2000)
en el que presentó a unos sesenta estudiantes de psicopedagogía la película de
un robo a mano armada, posteriormente tales sujetos tuvieron que responder a 32
preguntas abiertas sobre la película, la mitad de las cuales contenían acciones
y la otra mitad detalles (lugares personas y objetos), 8 de cada tipo hacían referencia a aspectos centrales y las otras 8 a
aspectos periféricos.
Se realizaron 8 preguntas de cada apartado: acciones
centrales (¿Qué le dijo el ladrón al propietario del coche?), acciones periféricas
(¿Qué le dijo el policía municipal al propietario del coche?), detalles
centrales (¿Qué estatura tenía el delincuente?) y detalles periféricos (¿Qué
estatura tenía el policía municipal?) .
SUCESO
EMOCIONAL
Ibabe
(2000) demuestra que los
sujetos ante un suceso emocional focalizan su atención en las acciones como centrales relacionadas con el
origen que produjo la activación emocional y en menor medida dirigen la
atención hacia los detalles. Además,
la información
central se recuerda con mayor precisión que la información periférica.
Esta
autora sugiere que la magnitud de la relación confianza-exactitud del
testimonio no es muy alta, y puede variar considerablemente dependiendo del
procedimiento estadístico utilizado. Por el contrario, otros investigadores del área como Kassin, Ellsworth y Smith
(1989) citados por Ibabe (2000) consideran que la confianza del testigo en la
respuesta predice la exactitud en la misma.
Con
respecto a este tipo de estudios se observan varias discrepancias. Autores como
Christianson y Hübinette, (1993) o Yuille y Cutshall, (1986) citados por García
y Migueles (1999) afirman que, ante un suceso emocional, los testigos tienen
recuerdos detallados y precisos del acontecimiento, resistentes a preguntas
manipuladas y pueden mostrar un buen mantenimiento de la información a largo
plazo. La comisión de errores surge al tratar de recordar detalles y aspectos
específicos relacionados con la descripción de personas.
Elvira
García Bajos y Malen Migueles (1999), diseñaron en su investigación dos
situaciones para estudiar el patrón de memoria de testigos en una situación
emocional o en una situación neutra.
Durante
el experimento, seleccionaron a un grupo de sujetos a los que se presentó una
película sobre un intento de rapto. En los resultados mostraron puntuaciones
mayores en las acciones y menores en detalles centrales.
Las
autoras explicaron estos resultados sugiriendo que en los sucesos emocionales
la atención se dirige en mayor medida a las acciones centrales del
acontecimiento mientras que los detalles ocupan un foco de atención secundario.
Para
contrastar los resultados obtenidos propusieron simular dos situaciones
paralelas: la interrupción de una clase (neutra) y la discusión entre dos
profesoras (emocional). En ambos se pretendía estudiar la memoria para las
acciones y detalles de los contenidos verbales y visuales, que conjuntamente
daban lugar al acontecimiento.

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