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El reconocimiento emocional del ser humano se inicia desde los primeros meses de vida, los bebes empiezan a diferenciar las emociones de las personas ya desde los seis primeros meses.
La Universidad de Ginebra ha investigado sobre la respuesta de los bebes ante las emociones de las personas midiendo su capacidad para establecer conexión entre la voz que expresa felicidad y tristeza. En su investigación han demostrado que los bebes miran una cara triste especialmente la boca durante mas tiempo si ya han escuchado una voz alegre, tal reacción indica la capacidad temprana del humano para transmitir información emocional del modo auditivo a lo visual.
La relación personal con los alimentos esta condicionada por las emociones desde los primeros momentos de la vida.
Cuando el bebe mama recibe el alimento, placer y cariño colmando la sensación de protección seguridad y cariño. Pero si se viven conflictos emocionales, estos pueden ser trasladados peligrosamente a la comida. Una carencia afectiva puede componerse con un consumo excesivo de comida o puede estar en el origen de un rechazo patológico a ciertos alimentos.
Por lo tanto es difícil separar la alimentación del placer y los sentimientos. Si las relaciones con la comida son positivas, es más fácil alimentarse de manera saludable.
Sin embargo, si son conflictivas pueden empujar la dieta hacia un desequilibrio mas o menos grave.
ALEGRÍA. El sabor amargo la potencia y beneficia al corazón.
TRISTEZA. La tristeza se puede combatir con un poco de sabor picante, a demás de nutrir al pulmón.
MIEDO. El salado atenúa el miedo, cuya sede corporal es el riñón.
PREOCUPACIÓN. Las frutas y hortalizas dulces moderan esta emoción.
CÓLERA. El sabor ácido como el del limón, tonifica al hígado, que sufre con la ira.
Cuando el bebe mama recibe el alimento, placer y cariño colmando la sensación de protección seguridad y cariño. Pero si se viven conflictos emocionales, estos pueden ser trasladados peligrosamente a la comida. Una carencia afectiva puede componerse con un consumo excesivo de comida o puede estar en el origen de un rechazo patológico a ciertos alimentos.
Por lo tanto es difícil separar la alimentación del placer y los sentimientos. Si las relaciones con la comida son positivas, es más fácil alimentarse de manera saludable.
Sin embargo, si son conflictivas pueden empujar la dieta hacia un desequilibrio mas o menos grave.
ALEGRÍA. El sabor amargo la potencia y beneficia al corazón.
TRISTEZA. La tristeza se puede combatir con un poco de sabor picante, a demás de nutrir al pulmón.
MIEDO. El salado atenúa el miedo, cuya sede corporal es el riñón.
PREOCUPACIÓN. Las frutas y hortalizas dulces moderan esta emoción.
CÓLERA. El sabor ácido como el del limón, tonifica al hígado, que sufre con la ira.
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